El adolescente es una persona que se encuentra en un periodo de cambios, a nivel físico, emocional, afectivo, sexual, que requiere de apoyos y recursos psicológicos y sociales para alcanzar ciertas metas tales como la elaboración de su identidad y el planeamiento y desarrollo de un proyecto de vida satisfactorio. Siente la necesidad de afiliación a un grupo de adolescente para sentirse integrado socialmente. El problema es que una de las formas de conquistar esta integración es imitar las conductas de los demás jóvenes del grupo.
Es aquí donde el alcohol pasa a formar parte de su vida. Inicialmente, el alcoholismo generalmente produce sensaciones de relajación y alegría, tiene un alto poder para desinhibir al individuo, animándolo a llevar a cabo acciones que de otra manera no sería capaz de hacer, ya sean delictivas o simplemente lograr una mayor aceptación a nivel social de sus pares. La generalización del consumo de alcohol conlleva a que los jóvenes consuman para no ser excluidos de los círculos sociales. Quienes poseen una autoestima elevada tienen menos posibilidades de convertirse en bebedores con problemas que quienes poseen baja autoestima.
Tras la ingesta de alcohol se producen a corto plazo una serie de efectos o síntomas, dependientes de la dosis ingerida, que se enumeran a continuación:
- 1- Fase de euforia y excitación. Tasa de alcoholemia: 0,5 g/L. Locuacidad, euforia, desinhibición, conducta impulsiva y agresiva.
- 2- Fase hipnótica o de confusión . Tasa de alcoholemia: 2 g/L. Irritabilidad, agitación, somnolencia, cefalea. Disartria, ataxia, dismetría. Naúseas y vómitos.
- 3- Fase anestésica o de estupor y coma. Tasa de alcoholemia: 3 g/L. Lenguaje incoherente. Disminución marcada del nivel de conciencia (obnubilación y coma) y del tono muscular. Incontinencia de esfínteres. Dificultad respiratoria.
- 4- Fase bulbar o de muerte . Tasa de alcoholemia: 5 g/L. Shock cardiovascular. Inhibición del centro respiratorio. Parada cardio-respiratoria y muerte.
Los adolescentes ingieren bebidas alcohólicas esperando conseguir el estado provocado por una leve ingesta, detallado en el punto 1- Fase de euforia y excitación, sintiéndose hábiles para sociabilizar, divertidos, capaces de convertirse en el centro de atención.
Pero el descontrol es una característica del adolescente, de la primer fase pasan sin notarlo a la segunda, donde el sentimiento ganador obtenido se convierte en un malestar y pérdida del control de sus acciones.
En peores situaciones, siguen adelante con la bebida, sin medir las consecuencias de las fases siguientes.
El consumo de alcohol es sumamente dañino para el organismo, pudiendo provocar vómitos, náuseas, gastritis, úlceras, pancreatitis, hepatitis, cefaleas, ataxia, aumento en la presión sanguínea, miocarditis, inhibición en la producción de glóbulos blancos y rojos, incontinencia de esfínteres, dificultad respiratoria, y hasta un paro cardio-respiratorio y muerte.
Sin embargo, psicólogos y estudiosos del tema, aseguran que no siempre esta conducta termina convirtiendo al adolescente en alcohólico. Para aquellos adolescentes que el consumo de alcohol se limita a los fines de semana, o solamente a reuniones de amigos, donde la bebida pasa a ser un componente necesario para funcionar a nivel social, el riesgo de dependencia es menor; y, generalmente no se observa dificultades en su rendimiento escolar o Cambios de humor.
Los síntomas de aviso del abuso de alcohol pueden incluir:
• Una baja en el rendimiento escolar
• Un cambio en los grupos de amigos
• Un comportamiento delictivo
• El deterioro en las relaciones familiares.
Pueden también haber cambios físicos tales como: ojos enrojecidos, tos persistente y un cambio en los hábitos de comer y dormir. La dependencia del alcohol puede incluir lagunas mentales (“blackouts”), síntomas físicos al dejar de usar alcohol, retraimiento y otros problemas del funcionamiento en el hogar, en la escuela y en el trabajo.
El dilema está en cómo combatir este flagelo. Las bebidas alcohólicas suelen aparecer asociadas con el éxito social, en los negocios o en el deporte. Los momentos más románticos se acompañan con vino o champagne. La cerveza patrocina al seleccionado nacional de fútbol… Y la lista podría seguir indefinidamente.
La provincia de Buenos Aires, preocupada por esta problemática, comenzó a trabajar en una legislación que ayude a frenar esta equívoca conducta adolescente, imponiendo límites a la actividad nocturna y prohibiendo la venta de alcohol después de determinado horario, junto con la realización de exhaustivos controles de alcoholemia.
Se debe trabajar mucho para erradicar este problema, no sólo legislando, sino publicando información sobre los riesgos y las consecuencias de esta forma de diversión, utilizando medios y formas de comunicación que llegue a los adolescentes. Podría utilizarse como emisores de mensajes ídolos pop, que siempre son escuchados y reverenciados por los jóvenes.
Juan
Deja una Respuesta »