Argentina esta considerado como un país de inmigración, cuya sociedad ha sido influida en buena medida por un fenómeno inmigratorio masivo, que tuvo lugar a partir de mediados del siglo XIX, siendo uno de los principales países receptores de la gran corriente emigratoria europea, que tuvo lugar durante el periodo que transcurre desde 1800 a 1950, aproximadamente. El impacto de esta emigración europea transoceánica, que en América fue muy grande, en la Argentina fue particularmente intenso por dos motivos: por la cantidad de inmigrantes recibidos y por la escasa población existente en el territorio. De esta manera, la cultura de los inmigrantes tuvo una gran incidencia en nuestro país.

En efecto, el primer censo de 1869 la población argentina no alcanzaba a 2 millones de habitantes. Por otra parte, ya para 1920, un poco mas de la mitad de quienes poblan la ciudad mas grande, Buenos Aires, eran nacidos en el exterior.

Argentina vio la migración como una forma apropiada para incrementar su población y para incrementar la capacidad de fuerza de trabajo. Es así que se implementaron programadas de inmigración a gran escala, que se basaban exclusivamente en el deseo de los europeos por alejarse de su ambiente afectado por la guerra y comenzar nuevas vidas en el extranjero.

Al menos por dos décadas después del fin de la guerra, estos programas fueron formulados específicamente para permitir la migración de Europa y restringir la migración de otras partes del mundo.

El ingreso de extranjeros provoco un cambio en la estructura demográfica, no solo en la composición social, sino en sus usos y costumbres, incluso los estilos de vida y valores experimentaron un cambio significativo.

Después de la segunda guerra mundial, arribaron a nuestro país gran cantidad de italianos, españoles y alemanes. Muchos se instalaron en pequeñas poblaciones donde implementaron sus costumbres y cultura de forma tal que llegaron a ser una especie de “colina”.

Por otra parte, los italianos impusieron sus platos típicos, y muy cerrados en su cultura, muchos siguieron expresándole en su idioma nata, encontrando distintos dialectos según su origen en Italia. La mayoría se dedico a la construcción, haciendo de esta actividad no solo un medio de vida para subsistir, sino con miras a futuro, construyendo varias viviendas en un mismo terreno a fin de capilatizarse y a su vez obtener una renta

Para los menos afortunados, con dificultad para insertarse en el mercado laboral, afloraron los conventillos, se trataba de una vivienda urbana, donde cada cuarto es alquilado por una familia o por un grupo de hombres solos. Los servicios (comedor, baños) suelen ser comunes para todos los inquilinos. Solían presentar malas condiciones sanitarias, fruto del hacinamiento. En general, estaban estructurados en galerías alrededor de uno o varios patios centrales y el techo de vigas de madera afirmadas con piedras o ladrillos.

Los valores de los inmigrantes eran muy diferentes ala de los argentinos. Luego de pasar por una guerra, hambruna y fríos intensos, con destrucción de sus viviendas y perdida de seres queridos, sentían la necesidad de asegurarse un bienestar y un buen porvenir. Trabajaban de sol a sol, muchas veces en condiciones infrahumanas para lograr sus objetivos. Mientras tanto, los argentinos nativos, seguían con sus rutinas, lejos de toda esa trágica realidad.

 

Juan